“Nos habíamos creído que solo sería una gripe, este fue el primer error”

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Residència Sant Antoni de Tàrrega, Wikipedia.

La pandemia de Covid-19 ha estado afectando mundialmente a toda nuestra sociedad. Algunos han tenido que estar confinados o encerrados mientras que otros, como es el caso del personal sanitario y de las residencias, han tenido que luchar e ir a trabajar poniendo en riesgo sus vidas. Hoy hablamos con una trabajadora de la residencia Sant Antoni de Tàrrega que ha sufrido en primera línea las consecuencias del Coronavirus.

  • ¿Cuál fue tu primera sensación o impresión cuando el virus llegó a España?

En un primer momento sentí incredulidad, no tenía claro de lo que se trataba exactamente, así que supongo que pensaba que no sería tan grave…

  • ¿A qué crees que se ha debido esta falta de información?

La pregunta aquí es… ¿Quién daba esa información? No había información lo que causó que pudiéramos subestimar el virus, sin tener conciencia de lo que se nos venía encima.

Hablando de desinformación, también hubo un problema con el suministro de material como por ejemplo de guantes. Los guantes que se nos dio en un principio además de ser insuficientes, eran de mala calidad y se rompían con facilidad. El tema del uso de  guantes además resultaba muy confuso, nadie sabía si realmente hacía falta usarlos o no. Así sucedió que al principio los usábamos sin excepción en las residencias y al cabo de poco tiempo se nos dijo que no ayudaban a la no propagación del virus y ya no hacían falta

  • Tuvieron que comprar el material de un día para otro…

Bueno, había una reserva ya preparada para la situación, pero no fue suficiente y se tuvo que comprar mucho más de lo que se pensaba. 

Yo creo que todos nos habíamos creído y quisimos creer que solo sería una gripe, aquí fue el primer error.

  • ¿Durante el primer confinamiento, que tipo de dificultades se os presentaron en tu residencia? ¿El material era suficiente?

Tampoco teníamos abastecimiento de EPIS, el equipo de protección individual, que es necesario en cuanto se da un solo caso de infección.  

Recuerdo que era tanta la falta de recursos que en la residència se vieron obligados a ir, si no recuerdo mal, hasta la província de Tarragona que queda bastante lejos de nuestro lugar de trabajo para recoger dos EPIS que solo servirían para dos profesionales de atención directa para un centro como el nuestro que cuenta con 70 personas mayores y cincuenta trabajadoras y trabajadores.

En definitiva, no solo nosotros sino que las residencias en general no tenían materiales ni recursos suficientes así que todos nos espabilamos como pudimos. Al menos teníamos mascarillas, pero aún así eran insuficientes así que utilizábamos la misma mascarilla durante más días de lo que estaba establecido como seguro . Por  suerte eso ya no sucede.

  • ¿Cómo ha sido el cambio emocional y psicológico para la gente mayor de vuestra residencia?

Aunque durante la pandemia y en ciertos momentos podían haber dado paseos terapéuticos para poder mantener cierto contacto con su entorno, se hacía muy complicado. se evitó al máximo la exposición de la gente mayor con el exterior para poder evitar la propagación del virus. 

Ha sido una situación emocionalmente muy complicada para ellos, al verse alejados de su entorno social, familiar, sus contactos y a veces rutinas diarias. Ellos no podían salir y nadie, exceptuando el personal, podía  entrar. puede imaginarse que esta pandemia haya sido dura especialmente para la gente mayor.

Actualmente los residentes pueden ir al médico si es necesario con sus familiares, siempre que se cumplan las medidas de seguridad y se esté todo el tiempo con la mascarilla. 

  • Suponemos que no era fácil para la gente mayor entender y gestionar emocionalmente la situación. ¿Cómo lo afrontasteis?

Eso dependía de la persona y del estado cognitivo en que se encontraba, es decir, no es lo mismo una persona que puede entender la situación y cognitivamente conecta con  la realidad que una persona con demencia. Aunque seguramente entiendan que no pueden ver a sus familiares y que cuando estos las visitan deben de mantener distancias, muchas personas con problemas cognitivos a veces necesitan contacto para poder comunicarse o para sentirse acompañados por sus familiares, pero por desgracia el contacto era imposible. 

Por otra parte hay gente que por su estado cognitivo sería contraproducente intentar explicar el alcance de lo que estamos viviendo . Es más, no pueden entender muchas veces los estímulos que les rodean  así que es complicado explicarles sobre este virus mortal. 

Eso sí, todos echan de menos el contacto y se les hace muy difícil el no tenerlo porque todo el mundo lo necesita. Ahora el único contacto más cercano que tienen es con los trabajadores y trabajadoras.

  • ¿Y cuando hay que ponerlos en estas salas, separados, como gestionan los mayores al ver la nueva rutina?

La zona que tenemos de aislamiento se basa en tres habitaciones amarillas y una roja. En las amarillas pueden encontrarse aquellas personas que tienen síntomas y esperan un test para verificar si han contraído el virus. Las personas mayores puede suceder que no entiendan del todo lo que está ocurriendo. En principio tendrían que permanecer en su habitación pero se hace difícil y normalmente salen a pasear. Pueden encontrarse en un estado de inquietud, tristeza… es difícil. Por ello se intenta que el responsable a cargo de esta persona se preocupe por ella, la visite a menudo, lógicamente bien protegida. Puede ser un ambiente  frío…

La habitación roja estaba pensada para personas mayores que estuvieran infectadas, por suerte no se ha utilizado.

En estos momentos, las residencias disponen de pruebas rápidas y no es necesario establecer tantas cuarentenas. Son herramientas que facilitan una mayor tranquilidad a todos

  • A nivel emocional, ¿ha sido un gran peso no poder ver a sus familiares?

Bueno, hay que tener en cuenta que hay residentes que estaban acostumbrados a que los visiten diariamente. Durante la primera fase los familiares no podían ni entrar y nos organizamos para hacer videollamadas, pero lógicamente no es lo mismo y más si se trata de una persona que cognitivamente no está bien porque no puede llegar a entender que el familiar le esté hablando desde  una pantalla. 

Actualmente en nuestra residencia se puede hacer una visita a la semana pero llevando mascarilla y respetando la distancia de dos metros, eso dificulta la comprensión sobretodo por el metacrilato que separa a ambas personas, y teniendo en cuenta que muchos tienen dificultades de audición.

  • ¿A nivel personal, como se ha estado sintiendo durante los primeros meses de pandemia?

Yo los primeros meses de pandemia envidiaba a la gente que se podía quedar en casa porque se hacía muy duro salir cada día por la falta de información, el  miedo,… pensaba que en casa estaría más segura. Además muchas de las personas que trabajamos en mi residencia sufrimos contracturas provocadas por la ansiedad y el estrés. 

  • Y tus compañeras y compañeros de trabajo ¿cómo lo han gestionado?

Pues cada uno lo gestiona como puede realmente. Al principio no hablas, luego te empiezas a dar cuenta de que todos lo están pasando como  tú. Evidentemente habrá gente que lo estará pasando peor que tu… por ejemplo, yo no me imagino estar trabajando en un hospital, recibiendo cada día más y más pacientes positivos de COVID. También genera inquietud  procurar no contagiar nada a nadie, el hecho de no saber cómo hacer las cosas, tener poca información y poco material. 

  • ¿Los residentes de vuestra residencia han podido ver a sus familiares? ¿Cómo se sintieron todos ellos?

Los ven poco. Al principio ni los veían. Luego empezaron a verlos por videoconferencia donde no hay contacto y es todo muy frío. Finalmente ahora los pueden ver una vez por semana. Es relativamente poco y no hay contacto. Pero cuando se ven, su reacción es de felicidad. Se sienten felices  de verse.

  • ¿Crees que los responsables políticos han ayudado lo suficiente? ¿Por qué?

Yo creo que iban muy perdidos, y no han ayudado a transmitir tranquilidad. Han proporcionado información inexacta causando desinformación entre la población.

  • ¿Cuál ha sido tu peor experiencia en tu puesto de trabajo? 

En mi opinión uno de los peores momentos fue el caso positivo de una trabajadora de tarde, tuvieron que confinar a todos los residentes en sus habitaciones, teniendo en cuenta que tuvieron que hacer todas las pruebas PCR y esperar todos los resultados (que afortunadamente fueron negativos) los residentes tardaron una semana en poder volver a interaccionar entre ellos, lo que implica muchas horas en sus habitaciones. Los profesionales realizabamos visitas peró no podíamos entrar en las habitaciones.

Recuerdo que un jueves por la tarde los acompañamos a sus habitaciones y les pruebas se realizaban el martes siguiente por la mañana. Esperar el resultado dos días…pudieron salir de sus habitaciones una semana después de haber entrado en ellas

  • ¿Cómo habéis celebrado la Navidad?

Como en las residencias no puede entrar nadie, las fiestas sin los grupos de música, voluntarios ni los alumnos de escuelas cantando villancicos no son lo mismo. Hemos hecho lo que hemos podido, explicar con imágenes pero sin contacto y así, como ya he explicado, todo es mucho más frío. Tampoco han podido estar las familias y es lo que más se ha notado.  

  • Y para finalizar ¿Cuál crees que sería el deseo de los ancianos y ancianas de vuestra residencia?

Sin duda alguna volver a abrazar a sus familiares. Todo es muy duro para ellos. Volver a salir a las calles de su ciudad ya que ahora solo pueden pasear por el patio de la residencia. No pueden ver a sus familiares y llevan meses sin ver a sus nietos y nietas, ya que la edad mínima para entrar en la residencia se fijó en catorce años. Esta generación nos está dando una gran lección sobre la paciencia, cariño y generosidad, deberíamos todos aprender de ellos. 

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